La avispa esmeralda controla y oculta vivas a las cucarachas

La avispa esmeralda es capaz de capturar y ocultar viva a una cucaracha para utilizarla como huésped de sus larvas
13 Ago, 2018
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Tras inyectar su veneno mediante dos certeros aguijonazos en la cucaracha doméstica, la avispa esmeralda procede a arrastrarla y ocultarla viva en una guarida, donde allí le insertará un huevo que se desarrollará a través de los nutrientes, y que una vez se convierta en larva, se alimentará de los órganos internos de la cucaracha, que hasta entonces permanece en un estado de catalepsia.

La estrecha relación cazador/presa entre La avispa esmeralda y la cucaracha americana

En la naturaleza existen especies que se destacan por poseer habilidades sobresalientes por sobre otras. Muchas de estas técnicas son heredadas genéticamente tras constantes generaciones de evolución y mejoramiento. En el ámbito de los parasitoides resalta una particular especie de avispa venenosa, poseedora de una técnica tan eficaz, capaz de someter a su oponente a su merced y convertirlo en un huésped vivo de sus futuras larvas.

La avispa esmeralda (Ampulex compressa) es una espécimen parasitoide perteneciente a la familia Ampulicida, una conformación de 200 especies diferentes que habitan principalmente en climas tropicales del sudeste de Asia, África y en algunas islas del océano Pacífico. Gracias a su color particular se le ha denominado bajo el mismo nombre del mineral “esmeralda”.

Este himenóptero (alas membranosas) ha sido capaz de crear una herramienta eficaz con su toxina, no solo por cuestiones de alimentación, sino más bien con fines reproductivos. Su especialización es la cucaracha doméstica común Periplaneta americana, éstas en comparación, pueden llegar a medir y pesar hasta más de un cuarto que su depredadora.

Los ataques perpetrados por las avispas esmeraldas son concretados generalmente por un individuo de género femenino, agiles como verdaderas depredadoras no escatiman en emplear todo su arsenal químico de <<alta precisión>> contra su oponente. La ofensiva es bastante interesante de apreciar como es llevada a cabalidad, como de un espectáculo con un final garantizado se tratase.

El ataque de precisión de la avispa esmeralda

El ataque comienza una vez que la avispa detecta la presencia de la cucaracha, esta vuela lo bastante cerca para rodearla y atacarla tan rápido como sea posible, gracias a la composición de su anatomía, la avispa esmeralda corre con una ventajosa flexibilidad para conseguir situar su aguijón en una masa de tejido nervioso situada en la zona comprendida entre la cabeza y el primer segmento torácico.

Cuando clava su aguijón, un veneno que contiene grandes cantidades de ácido gamma amino butírico (GABA), un neurotransmisor que bloquea la transmisión de señales entre los nervios motores, y otros productos químicos complementarios llamados taurina y beta-alanina, viajan a gran velocidad a través de la hemolinfa (liquido circulatorio análogo a la sangre de los vertebrados) de la cucaracha.

El veneno inoculado provoca en primera instancia, una parálisis temporal severa en las extremidades delanteras de la cucaracha, despojándola de la voluntad para repeler con sus patas a nuestra audaz cazadora que se prepara para dar su segundo y esplendido ataque final de “control total”.

El segundo ataque es simplemente una maniobra digna de un neurocirujano. La última picadura va directo a los ganglios cerebrales de la cucaracha, la dosificación del veneno inyectado es de alta complejidad, dado que la dosis debe ser la justa para mantener a su huésped viva todo el tiempo que comprende el desarrollo de una nueva generación. Por una baja o alta dosis, podrían no causar el efecto deseado o matar a la cucaracha respectivamente.

La avispa ataca con una precisión increíble sobre los ganglios cerebrales de una cucaracha
La avispa esmeralda ataca con una precisión increíble sobre los ganglios cerebrales de la cucaracha para asegurar el rápido efecto de su veneno

La picadura en el “cerebro” de la cucaracha provoca un dramático cambio en su comportamiento. El veneno del segundo aguijonazo bloquea los receptores de otro neurotransmisor llamado octopamina, que está implicado en la iniciación de movimientos espontáneos tales como caminar, esto implica que la ya indefensa cucaracha no pueda desarrollar un comportamiento normal de huida y solo transcurrido el efecto de la primera picadura, comienza a acicalarse a sí misma de forma excesiva.

Frederic Libersat es un científico israelí de la Universidad de Ben Gurion, quien es el que más ha estudiado a la especie Ampulex compressa y ha descubierto que se puede reducir el consumo de oxígeno en la cucaracha inyectando drogas paralizantes o extirpando las neuronas que las avispas desactivan con su pinchazo. Pero lo que estos investigadores consiguen es una brusca imitación de la sofisticada intervención neuroquirúrgica que hacen las avispas, porque las cucarachas se deshidratan rápidamente y se mueren en unos seis días.

Tras analizar el nuevo comportamiento dócil de la cucaracha, la avispa se acerca por el frente de las antenas de esta y le cercena un trozo en el extremo superior para poder “beber” los nutrientes a través de la hemolinfa y así recuperar sus energías tras el proceso.

La siguiente etapa está constituida por el “arrastre” que realiza la ya repuesta avispa esmeralda. utilizando sus mandíbulas conduce a la obediente cucaracha hacia una guarida. Éste espacio puede no estar previamente preparado, sin embargo, su entusiasmo por finalizar el trabajo la ínsita a encontrar un lugar óptimo en su camino.

utilizando sus mandíbulas la cazadora alada conduce a la obediente cucaracha hacia una guarida
utilizando sus mandíbulas la cazadora alada conduce a la obediente cucaracha hacia una guarida para depositar en ella su huevo

La cucaracha una vez colocada viva al fondo de la cueva, la avispa procede a colocar un huevo en el inferior del tórax, cercano a una pata. Luego procederá a taponear la entrada con pequeñas piedrecillas y trozos sólidos para asegurar al menos la duración en que la larva forme un capullo.

Entre el tercer y/o cuarto día, la larva ya desarrollada comienza en primera instancia a alimentarse de los nutrientes absorbidos desde las patas de la cucaracha, y más tarde iniciara la cruel maniobra de perforar y comenzar alimentarse estratégicamente de los órganos menos vitales de está, que hasta entonces permanece estupefacta, sin intenciones de mostrar ningún deseo de forcejear, huir o luchar, aun cuando está siendo devorada viva desde el interior.

Los siguientes dos días, la larva formara un capullo y permanecerá por 6 semanas aproximadamente en el interior del exoesqueleto de la cucaracha. Si todo sale según lo previsto, nacerá una nueva avispa esmeralda adulta, que por cierto si es hembra, estará lista para comenzar un ciclo estrecho entre su especie y la Periplaneta Americana.

Una avispa esmeralda hembra adulta emerge desde el interior del cadáver de una cucaracha
Una avispa esmeralda hembra emerge desde el interior del cadáver de una cucaracha para repetir el ciclo

Las larvas de avispa esmeralda cuentan con sus propias defensas antimicrobianas

Según un estudio publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), se afirma que las larvas que crecen en el interior de la cucarachas secretan sustancias antimicrobianas, capaces de desinfectar su “comida”.

Gudrun Herzner, entomóloga del Instituto de Zoología de la Universidad alemana de Regensburg y autora de la investigación, estudio cómo se protegen las larvas de avispas esmeraldas de los microbios de su principal fuente de alimento.

Tras recoger muestras del fluido que secretan dichas larvas, se hallaron dos sustancias químicas en el líquido combinadas, las cuales resultaron ser efectivos agentes microbianos contra las bacterias de las cucarachas americanas.

Escrito por

@timonelvirtual

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