Nuestra órbita terrestre se convirtió en vertedero ¿Quiénes son los responsables?

Vertedero espacial: La órbita terrestre se llena de chatarra ¿Quiénes son los responsables?
14 Ago, 2018
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“Triste su destino girar y girar ronda de fragmentos, basura espacial, que ensayan macabras en juego brutal la ruleta rusa “del donde caerás? Quizás en el campo, tal vez en el mar quizás en la escuela de alguna ciudad.”

Miguel del Sur

¿Llegará el día en que la órbita terrestre colapse por tanta chatarra espacial? En un caso hipotético sería imposible sacar una nave más a la órbita sin que corra el riesgo de recibir un impacto por un trozo de escombro. Las misiones que tendrán como objetivo posicionar satélites indispensables para la comunicación global se verán drásticamente afectados, provocando por consiguiente, una problemática que influirá en gran medida en nuestro actual modo de vida.

Este análisis tan ameno corresponde a una teoría conocida como síndrome de Kessler. Publicada por el astrofísico y consultor de la NASA Donald J Kessler. Más adelante te explicaré con más detalle de que se trata.

Situándonos en la órbita del vertedero espacial

La basura espacial está constituida desde miles de millones de fragmentos tan pequeños como partículas de pintura hasta alcanzar grandes estructuras como satélites viejos y restos de cohetes. Estos desechos se localizan principalmente en la órbita que se extiende entre los 200 y los 2.000 kilómetros de altura desde la superficie de la tierra, conocida como órbita baja.

Aquí se encuentran los satélites que mapean el planeta para la recolección de información relevante para la agricultura y observaciones meteorológicas.

El evento donde más se insertan piezas de chatarra en esta área, provienen de las explosiones de los cohetes en cada lanzamiento espacial, estos fragmentos pueden alcanzar velocidades cercanas a los 28.000 km/h según la NASA.

A estas velocidades vertiginosas, simples motas de pintura indetectables para los radares ya han provocado daños considerables a la mismísima Estación Espacial Internacional (EEI), que gira entorno a la Tierra, a unos 400 km de altura.

La cúpula de la EEI construida en Europa y añadida en el año 2010, no solo tiene la finalidad de brindar un mayor campo visible a los tripulantes de la Estación —sobre todo cuando deben operar los brazos robóticos en el exterior—, sino que además, debe ser capaz de recibir cierta clase de impactos de origen natural como un micrometeorito o de alguna pieza de escombro milimétrica.

En el año 2016, una ventanilla sufrió el impacto de un pequeño pedazo de escombro espacial, posiblemente una mota de pintura o un pequeño fragmento de metal no mayor que unas milésimas de milímetro de ancho. Este evento ocasionó una desportilladura de unos 7mm de diámetro. Gracias a que las ventanillas de la cúpula están constituidas por 4 capas de sílice fundida y vidrio de borosilicato (vidrio extremadamente resistente), no se dieron las circunstancias de que ocurriera un terrible accidente.

Impacto de un trozo de basura espacial en la ISS
Fuente:www.esa.int

Desde 1991, se han registrado al menos tres colisiones en la órbita terrestre por culpa de la basura espacial. Estas colisiones se irán multiplicando y, a la vez, aumentarán los objetos peligrosos en órbita. La progresión matemática calculada por los expertos cifran en más de 18 choques al año como el número de accidentes producidos por estas chatarras para dentro de dos siglos.

Los 3 acontecimientos de colisiones provocados por escombros espaciales

• El primer acontecimiento ocurrió en el año 1996, donde el satélite espía Cerise de Francia, fue impactado por los restos del cohete Ariane 1 de la Agencia Espacial Europea (ESA), estos escombros llevaban más de 10 años viajando a velocidades descomunales (50.000 km/h aproximadamente).

• En el 2009 ocurriría un segundo evento, que tuvo como protagonista al satélite comercial Iridum 33 de EE.UU. que fue totalmente destruido al ser impactado por el satélite ruso Kosmos 2251 que se encontraba desde 1995 en desuso. Este suceso ocasionó una incorporación de más de 3.400 piezas de chatarra rastreables según las investigaciones de la ESA.

• El hecho más actual ocurrió en el año 2007, en esta ocasión, China lanzó un misil desde una de sus bases terrestres para destruir al satélite meteorológico Fengyun 1C que ya se encontraba obsoleto. Tras la explosión se agregaron más de 3000 desechos espaciales adicionales a la lista.

Cuando se filtraron los papeles de WikiLeaks en 2011, se logró identificar que así como China, EE.UU. también habría lanzado misiles a varios de sus satélites a causa de la creciente militarización del espacio.

¿Qué sucede con la basura espacial que ingresa a la tierra?

Por lo general, cuando un fragmento que vaga por la órbita baja logra ser atraído hacia la tierra, este se funde al atravesar la capa atmosférica, pero no siempre ocurre lo mismo. La NASA tiene establecido una media de 1 fragmento diario que cae a la tierra; al año, esto significa un retorno comprendido entre 50 a 100 toneladas, donde el 71% va a parar al océano.

Hasta la fecha no se tiene registro de accidentes que involucren a personas, sin embargo, las posibilidades seguirán aumentando. La siguiente imagen corresponde a la cubierta del motor de un módulo de asistencia de carga, encontrada en el desierto Saudí.

Cabe señalar que existe un punto en el océano pacifico que se utiliza como vertedero de desechos espaciales, a esta área se le conoce como “punto Nemo”. Cuando los organismos responsables de los instrumentos espaciales saben que la vida útil se aproxima, estos son dirigidos hacia tal zona segura para que caigan las piezas que no logren incinerarse en la atmósfera.

En este cementerio yacen los restos de la ex estación espacial MIR y para el año 2029 se espera enviar a la Estación Espacial Internacional cuando cumpla con su vida útil.

¿Existen organismos responsables?

A 35.786 km de altura desde la superficie terrestre, nos encontraremos con la órbita geoestacionaria, aquí orbitan los satélites que nos brindan las señales de comunicación y televisión, en este rango espacial suele haber menos desechos que en la órbita baja.

Estas dos órbitas al poseer un valor significativo para el planeta, se encuentran actualmente bajo la protección de las Naciones Unidas (ONU), Sin embargo la responsabilidad de tomar medidas de control depende de cada gobierno involucrado en este tipo de contexto.

Según la ONU, las agencias deberían retirar sus satélites de las órbitas bajas en menos de 25 años, dirigiéndolos al Punto Nemo y trasladando los que están en la órbita geoestacionaria hacia una órbita cementerio. Según Daria Brankin, técnico de UNOOSA mencionó al respecto “Muchos Estados creen que las reglas deberían transformarse en un instrumento legalmente vinculante, no obstante, para eso sería necesario el consenso de todos los miembros del Comité (constituido por 84 países) para usos pacíficos del espacio exterior”.

Síndrome de Kessler: La advertencia

El Síndrome de Kessler nos intenta advertir que llegará el momento en que la basura espacial estará tan concentrada en la órbita terrestre, que las colisiones entre los restos de escombros aumentaran con mayor frecuencia, generando por consiguiente, un devastador efecto en cadena.

Los fragmentos serán proyectados como balas de ametralladora hacia todas las direcciones de la órbita, elevando aún más el riesgo de que colisionen con los instrumentos espaciales que aun permanezcan operativos, generándose así, una conglomeración de desechos inabordable.

Donald J Kessler, creador de esta hipótesis, afirma que el acceso al espacio en futuras misiones sería prácticamente imposible, debido a la alta concentración de fragmentos espaciales en la zona más estratégica para posicionar los satélites de gran utilidad.

Debido a esto, no se podrían lanzar tales instrumentos que controlan todo lo que habitualmente utilizamos en el día a día como el acceso a internet, GPS, mediciones meteorológicas y un largo etcétera.

Soluciones

La Agencia Espacial Europea ha decidido implementar su propio registro de fragmentos espaciales tal cual lo ha venido haciendo por décadas la NASA. La agencia norteamericana posee un catálogo con más de 22.000 (y sumando) piezas detectables de un tamaño que va desde los 5 hasta los 10 cm de diámetro y el registro de unos 3600 satélites en desuso. Con esto pretenden adelantar maniobras de disuasión y evitar daños sobre todo a la EEI.

Por la otra vereda se nos presenta la empresa estadounidense de transporte aeroespacial SpaceX, fundada por el físico y magnate Elon Musk. Su cohete insigne Falcon 9, permitirá reducir significativamente los desechos extras que se insertan a la órbita tras cada lanzamiento. Su tecnología les ha permitido reducir los costos de producción, tras ser capaces de recuperar el vehículo de lanzamiento en la primera etapa; una vez que cumple su objetivo, regresa a la tierra y aterriza verticalmente sobre una barcaza para ser nuevamente utilizado.

Quien ha tomado acciones directas para retirar los escombros de la órbita baja ha sido el Centro Espacial Surrey, de la Universidad de Surrey (Reino Unido). Su proyecto RemoveDebris fue lanzado el pasado 2 de abril, el cual está compuesta por dos cube sats o microsatélites de investigación que serán ensamblados en el interior de la EEI. Su propósito consistirá en atrapar los desechos espaciales bajo cuatro estrategias presentadas en el siguiente video resumen del proyecto:

RemoveDebris Mission

Es inaudito que nos quedemos al margen de lo que están haciendo las agencias espaciales en nuestra órbita terrestre, precisamente ¡sobre nosotros! El riesgo que se corre influirá de alguna u otra manera a toda la población mundial ¿te imaginas que sucedería si se cortara la transmisión que recibimos de los satélites o peor aún, que le cayera un trozo de chatarra a una persona?

Nos urge que se creen cuanto antes organismos que impongan leyes globales y que posean la potestad de enjuiciar a los organismos y agencias responsables.

Nuestra órbita ya se ha convertido en un vertedero y es innegable, quedara estar al tanto de como evolucionaran las decisiones de las autoridades competentes, a ver si reflexionan e incentivan el desarrollo de proyectos que resuelvan este dilema… ¡Nos Vemos!

Escrito por

@timonelvirtual

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